Diagnósticos más flexibles

Cuando se habla de Tea y de Síndrome de Asperger, se tiende a pensar en los niños, en la infancia. Y ahí, a esas edades, es mucho más fácil dilucidar un diagnóstico de cualquier índole. La sintomatología que acompaña a cualquier trastorno, se revela con total naturalidad. Pero a medida que el individuo crece, si no ha sido diagnosticado en su infancia, tenderá por instinto a ocultar esas facetas que le hacen sentir «diferente». Porque todos queremos encajar cuando comenzamos una vida social. Todos queremos tener amigos cuando somos niños y adolescentes.

Así pues, un verdadero profesional debería tener en cuenta estas variables antes de emitir un diagnóstico puesto que cada uno de nosotros, los Asperger adultos, nos hemos auto impuesto ciertos mecanismos de defensa que hacen que aquella sintomatología de libro que era tan evidente en la niñez ahora esté oculta y enterrada debajo de mil miedos, cien mil inseguridades y veinte mil disfraces para parecer «normal». Si yo me he pasado 30 años intentando convencer al mundo de que era «normal», cómo le voy a convencer a usted de que no lo soy en una entrevista de media hora?.

Muchos profesionales utilizan las plantillas de diagnóstico como si fueran una receta de cocina. Sean ustedes más flexibles y comprendan que un adulto Asperger es un niño que nunca fue diagnosticado y creció forjando pautas de conducta aprendidas que ahora se le han enquistado y de las cuales es muy complicado desprenderse. No le digan a una persona de 35 años «No, usted no es Asperger porque sonríe y me mira a los ojos mientras habla y usted no tiene problemas para comunicar sus sentimientos»… Pero qué esperaba usted que entrara por la puerta de su consulta?… C3PO?.

Yo tuve la gran suerte de dar con Rodrigo Contreras, psicólogo de la Asociación Asperger de Granada. Un gran profesional y una gran persona pero sobre todo un psicólogo que no mide su consulta en tiempo sino en resultados y en bienestar de la persona que siente frente a él. Pero si escribo este artículo es porque en muchos casos, nos hemos encontrado con todo lo contrario.

No hay un Síndrome de Asperger… hay miles. Cada Aspie es diferente. Cada uno de nosotros hemos desarrollado unas fortalezas y unas debilidades que, pese a estar dentro del mismo espectro, nos han llevado a desarrollar personalidades y conductas totalmente diferentes. Una consulta de un psicólogo no es la cola de un hipermercado. Dedique usted el tiempo suficiente para atender a esa persona que después de 30 años se arma de valor para sentarse en su mesa y desprenderse de un disfraz. Valore usted ese esfuerzo. Sean más flexibles, dejen a un lado de la mesa la receta de cocina y hablen con la persona.

 

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