Aguanta las ganas de hablar y escucha

Escucha. Una palabra que puede cambiar tu vida. En la mayoría de las ocasiones, cuando nos presentan a una persona y nos pregunta a qué nos dedicamos o esa persona además se dedica profesionalmente a una actividad igual o relacionada con la nuestra, tendemos a querer hablar todo lo que podamos sobre nosotros, lo que hacemos, cómo lo hacemos, cómo hemos llegado a hacerlo… En esos momentos perdemos la capacidad de escuchar y nos limitamos a oír, esperando impacientes nuestro turno de palabra para hablar sobre nosotros mismos. Y más aún cuando el área al que te dedicas, tu profesión, es también tu pasión. Y esto no nos pasa a las personas con Síndrome de Asperger. Es algo común a todos los mortales.

Pues te invito a hacer este ejercicio conmigo. La próxima vez que te presenten a alguien, sea cual sea su profesión, limítate a escuchar todo lo que puedas. Escucha sus argumentos, sus experiencias. Obviamente tendrás que hablar, responder, participar de la conversación, pero trata de ser tú quien se vaya con la sensación de haber escuchado y haber aprendido de esa persona. Porque podemos aprender cada día y de cada persona con la que nos cruzamos si nos paramos a escucharle. Si se dedica profesionalmente a lo mismo que tú o a un campo relacionado con el tuyo, seguramente te cuente aspectos de tu trabajo que no conocías. Nuevas técnicas o como se desenvolvió para llegar donde está o para llevar a cabo ciertos proyectos. Si te crea curiosidad, no utilices tu turno de palabra para el clásico «Pues yo…». Pues yo lo hice así… pues yo tengo.. pues yo lo habría hecho de tal manera… No, pregúntale, ahonda, escucha, infórmate, porque la información bien asimilada se convierte en conocimientos que te enriquecerán y pueden ayudarte en el futuro.

Te darás cuenta de la cantidad de gente que ha pasado por tu vida y con la que tuviste una conversación basada en esperar tu turno de palabra para hablar de ti y cuánto podrías haber aprendido de esas personas y de sus experiencias. No tienes que dejar de hablar de ti ni ir por ahí entrevistando a los demás. Se trata de intentar escuchar en lugar de oír y de no anteponer el «pues yo…» para dar la oportunidad a los demás de enseñarnos cosas nuevas.

Jesús Martín

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