LA VIDA. Reflexión #3

Las personas comenzamos a ser más felices cuando comprendemos ciertas cosas de la vida. Algunos ya nacen con ese don y otros como yo, necesitamos llegar a los 40 para comprender que no siempre hay que agradar a los demás. Que quien quiere conocerte, lo hará con tus virtudes y tus defectos. Lo hará si sonríes y también lo hará si tienes un mal día y no quieres hablar. Porque la base de cualquier relación que establecerás a lo largo de tu vida es el respeto. Y si yo te respeto, entenderé tus buenos momentos y los malos también.

Comenzamos a sentirnos mejor cuando aprendemos a decir «NO». Una palabra que a mi me ha costado mucho esfuerzo decir toda la vida. porque siempre fui muy servicial… demasiado. Y después, te das cuenta de que el resto del mundo te responde un «no» cuando le place y te deja con una mano delante y otra detrás. Y piensas «yo hice enormes esfuerzos para ayudar a esta persona y nunca le dije no». Y es entonces cuando, en lugar de ofuscarte y cabrearte, aprendes la tercera lección: Haz las cosas que deseas hacer sin esperar nunca nada a cambio, porque aunque te las pidan, las haces voluntariamente y de igual forma, la otra persona tiene el derecho a decidir si quiere o no corresponderte.

Por último, llegamos a ser mucho más felices cuando comprendemos que puedes decidir quien quieres que forme parte de tu vida y quien no y que esa elección debe estar condicionada siempre por lo que esa persona suma o resta a tu vida. Yo quiero a mi lado personas que sumen, que me aporten cosas positivas. No quiero a mi lado personas que restan, que me hacen sentir mal, que me mienten, para las que soy la última opción o por las que tengo que desvivirme y esforzarme para que me acepten, como si de un casting se tratara cada vez que compartes tiempo con ellos. Quiero en mi vida personas que acepten quien soy y me hagan sonreír.

Así de simple es la vida… Y así de complicada.

Mucho más sobre mi mundo y el Síndrome de Asperger aquí

Comentarios

Soy Asperger Autor